15 mar 2010

Confesiones de un espía frustrado

Yo que pensé que había dejado aquellos tiempos atrás, recapacité y me sorprendí al descubrir que aún conservo los buenos recuerdos.
Aunque aquel lugar haya cambiado y ya no quede ni rastro de la mimosa, la roca de las reuniones y aquella montaña de tierra, convertida en barrizal los días de lluvia, que todos soñábamos con escalar.

Hemos dejado atrás apenas una pequeña parte de nuestra vida y a mi me parece que todo ha pasado demasiado rápido…
Recuerdo los días de lluvia, cambiarme de calzado en las escaleras de aquel portal, correr entre las piedras, el reflejo del sol de otoño en la libreta, las charlas de educación vial, ganar el trivial de religión, volteretas no planeadas en el patio cubierto…


Echo de menos “El Club de los Espías”, las identidades secretas, soñar que éramos los dueños del mundo y nadie nos podía ganar, darlo todo en el campo hasta las últimas consecuencias, esa sensación de libertad, correr por el patio sin ninguna preocupación, lo lento que pasaba el tiempo, aquella imaginación desbordante, aquel potro que jamás pude saltar, dolor en las muñecas cuando jugábamos a la cadena, excursiones a lugares que sólo recuerdo en sueños, recoger pelotas de tenis olvidadas por sus dueños en el prado, libros de los que solo recuerdo escenas..

Brujas de lengua azul saludando desde su escoba, historias de fantasmas y recuerdos con caras borrosas es lo que queda en mi memoria.



Las Vegas 1996-2002

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