¡Oh, llama de fuego,
Que en mi pecho palpita
Y en noche serena,
Me convierte en alma en pena!
¡Oh, dulce viento,
Que en mi cuerpo,
Con tu suave tormento,
Apagas tu aliento!
¡Oh, inmenso mar,
Que a mis pies estás,
No me podrás llevar,
Pues lejos de mí tus olas están!
¡Oh, madera,
Que en los montes creces
Y esperas que mañana,
Te lleven mientras duermes!
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