Iba siempre con prisa, pues me esperaban veintiún miradas que cada día me robaban mil sonrisas, veintiún personas a las que conducir por un camino por el que pasé hace no tanto, veintiún mentes de imaginación desbordante, veintiún razones por las que esforzarme.
Último día, primeras muestras de respeto y agradecimiento.
Aunque sean un grupo de tantos, me emociona porque me veo reflejada en ellos, en cada gesto, cada broma, cada voz...
Me he asomado a Neverland, y se que no quiero salir de allí jamás.
Ahora mi corazón sigue como siempre, casi vacío, esperando un golpe de suerte. Se ha vuelto más pequeño, pues poca gente lo merece. Estos 25 días le han vuelto confiado, paciente y alegre. Se toma las cosas con calma, ya no se ilusiona fácilmente. Está en stand by permanente.
Ya he encontrado una parte de mi felicidad. Y tú ¿la has encontrado?

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