25 ago 2010

Si non vivis sic ut sentis, aliquando senties sic ut vivis.

Había una vez un pequeño hombrecillo que vivía feliz con su mujer. Un buen día construyó un robot, lo vistió con traje y corbata y lo llevo a dar un paseo para probarlo. Mientras paseaban el hombrecillo se alejó demasiado y cuando se hizo de noche no pudo encontrar su casa.

Al cabo de unos días llegaron a una gran ciudad y el hombrecillo decidió esconderse dentro del robot y siguió caminando hasta llegar a un gran edificio azul. El hombrecillo se quedó mirándolo, cuando de repente alguien salió por la puerta.

Si non vivis sic ut sentis, aliquando senties sic ut vivis.

- ¡Hola señor!- dijo el hombre- ¿le gustaría pasar?

- Bueno…-dijo el hombrecillo.

Al cabo de dos semanas, la mujer del hombrecillo encendió la televisión y se sorprendió al ver al robot, que su marido había construido, hablando por la televisión.

- …por eso debemos apresar a todos los hombrecillos del mundo…-decía el hombrecillo, desde dentro del robot, mientras todo el mundo le aplaudía.

Un mes mas tarde, mientras el hombrecillo paseaba por la ciudad, el robot se estropeo y el hombrecillo decidió que debía arreglarlo. Como no tenía el material necesario salió a comprarlo, pero, en cuanto puso un pie en la calle, cuatro policías se abalanzaron sobre el hombrecillo y lo encerraron en la cárcel. Y allí pasó el hombrecillo el resto de su vida, sin saber que había sido el culpable de todo y sin poder hacer nada para arreglarlo.

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