Había una vez un pequeño hombrecillo que vivía feliz con su mujer. Un buen día construyó un robot, lo vistió con traje y corbata y lo llevo a dar un paseo para probarlo. Mientras paseaban el hombrecillo se alejó demasiado y cuando se hizo de noche no pudo encontrar su casa.
Al cabo de unos días llegaron a una gran ciudad y el hombrecillo decidió esconderse dentro del robot y siguió caminando hasta llegar a un gran edificio azul. El hombrecillo se quedó mirándolo, cuando de repente alguien salió por la puerta.
Si non vivis sic ut sentis, aliquando senties sic ut vivis.
- ¡Hola señor!- dijo el hombre- ¿le gustaría pasar?
- Bueno…-dijo el hombrecillo.
Al cabo de dos semanas, la mujer del hombrecillo encendió la televisión y se sorprendió al ver al robot, que su marido había construido, hablando por la televisión.
- …por eso debemos apresar a todos los hombrecillos del mundo…-decía el hombrecillo, desde dentro del robot, mientras todo el mundo le aplaudía.
Un mes mas tarde, mientras el hombrecillo paseaba por la ciudad, el robot se estropeo y el hombrecillo decidió que debía arreglarlo. Como no tenía el material necesario salió a comprarlo, pero, en cuanto puso un pie en la calle, cuatro policías se abalanzaron sobre el hombrecillo y lo encerraron en la cárcel. Y allí pasó el hombrecillo el resto de su vida, sin saber que había sido el culpable de todo y sin poder hacer nada para arreglarlo.
Creo que le acabo de dar un repaso buenísimo a tu blog :D
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